Estudiantes se preparan para afrontar emergencia ante posibles sismos

Estudiantes de instituciones educativas fiscales, particulares, municipales y fiscomisionales de todo el país participaron, este jueves 26 de mayo, de un simulacro general por sismo, actividad impulsada por el Ministerio de Educación, a fin de evaluar los procedimientos para emergencias en los establecimientos.

A las 12:00 del mediodía, mediante la activación de las alarmas institucionales, los estudiantes y docentes de las instituciones educativas, a través de brigadas estudiantiles, activaron sus planes de evacuación de forma ágil y ordenada para dirigirse a las zonas de seguridad dentro de los planteles.

En el Colegio Manuela Cañizares de la ciudad de Quito, los líderes estudiantiles de la brigada de Gestión de Riesgos, vestidos con chalecos color naranja, guiaron a sus compañeros a las zonas seguras dentro del plantel. Los docentes ubicados en la zona de evacuación comprobaron la nómina de sus alumnos, mientras que los tutores realizaron actividades lúdicas.

Las acciones fueron supervisadas por Fernando Yánez, subsecretario de Educación del Distrito Metropolitano de Quito, quien felicitó a los estudiantes y docentes por la capacidad y eficiencia con  que ejecutaron el simulacro  “Si se trataba de un evento real,  ustedes habrían salvado sus vidas, queridos jóvenes” expresó.

Los establecimientos educativos de Manabí, provincia fuertemente afectada por el reciente terremoto de Pedernales, también participaron del simulacro. Katherine Rivas Arteaga, estudiante del Bachillerato Internacional de la Unidad Educativa Portoviejo, destacó la importancia de las acciones programadas por el MinEduc. “Estos simulacros ayudan a estar prevenidos a los estudiantes, docentes y padres si llegara a presentarse un sismo. Además nos enseñan a no entrar en pánico y a saber cómo reaccionar”, explicó.

El simulacro general culminó con la revisión de las instalaciones educativas, protocolo que permitirá constatar los posibles daños a la infraestructura de los planteles y proteger la vida de los  estudiantes luego del movimiento telúrico.

Las actividades de prevención se cumplirán el último viernes de cada mes con el fin de mantener activa la preparación de la comunidad educativa frente a los desastres naturales.

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