Sembrar sueños para cosechar oportunidades: la historia que inspira de la docente María Majin
Latacunga, 04 de marzo de 2026
María Cecilia Majin, oriunda de la comunidad de Nitiluisa, parroquia Calpi, provincia de Chimborazo, es un testimonio vivo de cómo la educación transforma realidades y amplía horizontes, incluso en contextos marcados por la adversidad. Desde temprana edad comprendió que el progreso se construye con esfuerzo, arraigo cultural y perseverancia.
Cursó sus estudios secundarios en la Unidad Educativa “Autachi”, donde obtuvo el título de Bachiller en Agropecuaria. Sin embargo, las limitaciones económicas la llevaron a asumir responsabilidades desde muy joven.
“A los 13 años decidí no rendirme. Mientras otros jóvenes disfrutaban sus fines de semana, yo emprendía: vendía ropa y criaba animales para generar ingresos. Cada esfuerzo era un paso más para continuar estudiando”, recuerda.
Estas vivencias le enseñaron que el aprendizaje también se forja en el trabajo digno y en la constancia diaria. Tras culminar el bachillerato, laboró en empresas agrícolas dedicadas al cultivo de brócoli y flores, experiencia que reafirmó su decisión de formarse profesionalmente.
Ingresó a la Universidad Estatal de Bolívar, en Guaranda, donde enfrentó múltiples desafíos: caminatas diarias para reducir gastos de transporte, extensas jornadas académicas y permanentes restricciones económicas. Con disciplina y resiliencia culminó su carrera, consolidando su vocación de servicio.
Su trayectoria profesional inició en entidades públicas como el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), el Gobierno Autónomo Descentralizado Parroquial y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), espacios en los que fortaleció su compromiso con las comunidades rurales y el desarrollo territorial.
Posteriormente, a través del programa “Educa Empleo”, ejerció durante cuatro años como docente de Agropecuaria en la Unidad Educativa Fiscomisional “Padre Hugo Mena”, en la parroquia Chontapunta, ciudad de Tena. Allí no solo impartió conocimientos técnicos, sino que promovió valores, identidad cultural y confianza en las capacidades individuales de sus estudiantes.
Tras participar en el concurso de méritos y oposición, obtuvo su nombramiento definitivo. Actualmente se desempeña en la Unidad Educativa Comunitaria Intercultural Bilingüe “Kawsaypa Yachay”, en el cantón Latacunga, provincia de Cotopaxi, institución rural que oferta Educación General Básica y Bachillerato.
Desde este espacio impulsa proyectos de procesamiento y conservación de alimentos, promoviendo el rescate de productos andinos como mashua, oca, habas, quinua, chocho, melloco y cebada. Estas iniciativas fortalecen la soberanía alimentaria, el emprendimiento rural y la identidad cultural de sus estudiantes.
Edison Choloquinga, uno de sus alumnos, destaca el impacto de su enseñanza: “Siempre nos anima a seguir adelante y a creer en nuestras capacidades para convertirnos en grandes profesionales. Nos enseñó que la educación nace en el corazón que sueña; aprendimos a valorar nuestros productos y a innovar sin perder nuestra identidad”.
La historia de María Majin evidencia que la docencia trasciende el aula: implica acompañar procesos de vida, motivar a superar barreras y sembrar confianza en las nuevas generaciones.
Hoy, aquella adolescente que trabajaba para sostener sus estudios es una maestra que inspira con el ejemplo. Cada clase representa una oportunidad para que niñas, niños y jóvenes descubran su potencial y construyan un futuro con mayores oportunidades.
Historias como la suya reflejan el compromiso institucional con el fortalecimiento del sistema educativo y la revalorización docente, reconociendo a quienes, desde cada territorio, contribuyen activamente al desarrollo de sus comunidades y del país.



