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Jesús Loor, inclusión y superación en la educación superior

Portoviejo, 2 de marzo de 2026

En las cocinas del Instituto Superior Tecnológico Tsáchila, ubicado en Santo Domingo de los Tsáchilas, entre el calor del fuego y el aroma de las especias, hay una historia que no necesita palabras para sentirse.

Se trata de Jesús Loor Suárez, un joven de 23 años que está a punto de convertirse en tecnólogo en Gastronomía y que ha demostrado que los sueños no tienen barreras cuando existe inclusión y voluntad. Él tiene una discapacidad auditiva del 66 %. Pero en su vida, el silencio nunca ha sido límite; ha sido impulso. Eligió la Gastronomía porque descubrió que podía expresarse a través de los sabores, los colores y las texturas. En cada plato encontró una forma de decirle al mundo quién es y hasta dónde quiere llegar.

Su camino no ha sido sencillo. Las clases, los trabajos en equipo y las exposiciones representaron desafíos constantes, especialmente en la comunicación. Sin embargo, nunca estuvo solo. El acompañamiento de intérpretes de lengua de señas, el compromiso de sus docentes, la empatía de sus compañeros y el respaldo institucional se convirtieron en puentes donde antes había obstáculos. Las metodologías inclusivas, los recursos visuales y las adaptaciones necesarias no fueron concesiones, sino herramientas de justicia.

Uno de los momentos que marcó su trayectoria fue la presentación de su primer proyecto práctico en cocina. Frente a sus compañeros, con concentración y determinación, defendió su trabajo. Ese día no solo presentó un plato: reafirmó su confianza que podía asumir los mismos retos académicos que cualquier otro estudiante.

Hoy, cuando la graduación se acerca, sus ojos reflejan orgullo y gratitud. Sueña con seguir especializándose, insertarse en el mundo laboral y, algún día, abrir su propio emprendimiento gastronómico. Pero su meta va más allá del éxito personal, quiere convertirse en un referente para otros jóvenes sordos y demostrar que la educación superior es un camino posible.

Actualmente, el instituto cuenta con 44 estudiantes con discapacidad en formación académica. Entre 2019 y 2025, 27 estudiantes sordos han alcanzado su título, cifras que no solo hablan de estadísticas, sino de historias transformadas y oportunidades concretas.

El docente intérprete Elvis Benítez, quien ha acompañado de cerca su proceso, lo resume con emoción: acompañar estas trayectorias es profundamente gratificante. Ver cómo los estudiantes superan barreras y cumplen sus metas confirma que la inclusión no es un discurso, sino una acción que cambia vidas.

La historia de Jesús Loor nos recuerda que la educación, cuando es verdaderamente inclusiva, no solo forma profesionales: abre caminos, dignifica sueños y construye una sociedad más justa.

El Ministerio de Educación, Deporte y Cultura reafirma su compromiso con una educación superior inclusiva, accesible y con enfoque de derechos, convencido de que la inclusión transforma realidades y fortalece el país.