Principios Yo Leo

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Principios

El Programa para el Fomento de la Lectura “Yo leo” tiene como fin principal fortalecer el comportamiento lector en la comunidad educativa: estudiantes, padres y madres de familia, docentes y administrativos de todas las modalidades de educación. El programa está alineado con los objetivos planteados por el Ministerio de Cultura y Patrimonio en el Plan Nacional de Promoción del Libro y la Lectura “José de la Cuadra”.

El comportamiento lector es el vínculo que cada persona construye con la palabra escrita, en base a sus inquietudes, afinidades, intereses, ideas y emociones. La lectura es una puerta de acceso a todas las áreas del conocimiento, científico, artístico, histórico, político o social, es una herramienta para la construcción de pensamiento crítico y una de las mejores maneras de adquirir habilidades comunicativas y expresivas lo suficientemente amplias para comprender, explicar y confrontar la realidad.

Contribuir al desarrollo del comportamiento lector es entregarle a cada ciudadano y a cada ciudadana un amplio espectro de recursos para compartir con más claridad su visión del mundo, divulgar con mayor eficacia sus saberes y expresar coherentemente sus opiniones. Leer no es la única forma de acceder al conocimiento, pero enriquece, potencia y magnifica cualquier otro mecanismo existente.

Los medios audiovisuales, las imágenes, la oralidad o el lenguaje de señas se fortalecen a través de la palabra escrita. Por eso, toda persona merece tener a su alcance diversos métodos e insumos que permitan una relación dinámica, fluida, multidisciplinar y cotidiana con la lectura y la escritura, a partir de sus experiencias y sus circunstancias, en cada momento de su vida. La intención del Programa “Yo leo” es agilizar el acceso a esos insumos y a esas metodologías, a través de distintos proyectos y en diferentes espacios.

El Programa se desarrolla mediante tres líneas de acción: promoción, animación y mediación de la lectura, cada una destinada a funcionar en contextos específicos y al mismo tiempo como complemento de las otras dos.

El concepto de promoción se refiere a actividades destinadas a posicionar la importancia la lectura en el imaginario social, no a través de obras específicas, sino de elementos que revelen la versatilidad y los beneficios múltiples del acto de leer en general. Las acciones de promoción son una forma potente de divulgar la condición multidisciplinar de la lectura en la comunidad educativa.

La promoción abarca todo tipo de acciones divulgativas, en las que no se acompaña la lectura de las obras, pero se argumenta en favor de la práctica lectora mediante distintas aproximaciones. Por ejemplo, pueden elaborarse textos breves u organizarse eventos sobre géneros narrativos (terror, ciencia ficción, narrativa policial, realismo), en los que se sintetice la relevancia histórica y social de cada uno de ellos, sus temas fundamentales, sus autores y autoras representativos, sus elementos constitutivos básicos en cuanto a uso del lenguaje y construcción de tramas.

El acto de leer favorece a todas las áreas del conocimiento. Por eso, una promoción efectiva puede despertar el interés por cualquier tipo de lectura. Así como con los géneros literarios y narrativos, es posible organizar eventos y divulgar información sobre grandes autoras y autores que han escrito en los campos de la física, la biología, la política, la matemática, la química, la historia, la filosofía, la sociología, el deporte, el periodismo, el cine o la música. Uno de los fines fundamentales de la promoción es mostrarles a las personas cómo la lectura es un poderoso medio para comprender y compartir con mayor profundidad sus percepciones y pensamientos respecto a cualquier aspecto de la realidad y de su propia vida interior.

En el tránsito de lo general a lo particular, la promoción tiene mucho que ver con el lugar de la lectura en un medio social concreto, y constituye un punto de partida para generar conexiones y enriquecer las experiencias de lectura individual. La animación es el segundo nivel de aproximación a la lectura. Las actividades enmarcadas en este concepto se enfocan en textos y lectoras/es específicos.

Las acciones de animación están centradas exclusivamente en el momento anterior a la lectura. Su objetivo es entregar a los lectores/as una serie de elementos para despertar su curiosidad, para generar conocimientos que faciliten el encuentro con el texto y presentar un abanico lo más amplio posible de los motivos de la importancia y de lo posibles propósitos de la lectura de la obra tratada.

Una animación pertinente y bien estructurada se basa siempre en una lectura rigurosa del material por parte del animador/a. Quien se encargue de estas actividades requiere de un conocimiento profundo y detallado del texto en cuestión, de las circunstancias históricas en las que fue creado, de la biografía de la autora o autor, del manejo del idioma, de la estructura del argumento o del manejo la información presentada.

Un animador o animadora de la lectura debe ser consciente de los efectos emotivos y cognitivos, así como de las impresiones e ideas que una obra le produzca. Mientras más cuidadoso sea el análisis de su propia experiencia, más numerosas serán las puertas de acceso al texto que pueda compartir con futuros lectores y lectoras. Así, tanto las temáticas como las estrategias de animación elegidas serán lo suficientemente amplias y adaptables para conectar con sensibilidades diversas y acercar a personas de distintos temperamentos al mismo material escrito.

Seleccionar el método de animación adecuado para cada texto genera herramientas para una asimilación y comprensión más sólidas de diferentes aspectos del material escrito, ya sean aspectos formales, lingüísticos, sociales, políticos o históricos. Aproximarse a la lectura de una obra concreta desde perspectivas heterogéneas puede ampliar considerablemente al público lector y contribuir a que una lectora o lector específico encuentre vínculos entre la palabra escrita y su propia vida. Allí radica principalmente la importancia de las actividades de animación.

Finalmente, la animación lectora puede abordarse como un proceso independiente, que posteriormente de paso a una lectura individual y, por otra parte, funciona también como la primera fase de la tercera línea de acción manejada por el programa: la mediación de la lectura.

La mediación es la más compleja y profunda de las tres líneas de acción planteadas, pues tiene como finalidad el acompañamiento integral del proceso de lectura, y por eso resulta más demandante en términos de tiempo y estrategias. Las acciones de mediación se descomponen en tres momentos: antes (animación), durante y después de la lectura. En este sentido, el deber de un mediador o mediadora es orientar la lectura de otras personas para una comprensión lo más vasta posible, con el fin de que lectoras y lectoras, en cada etapa de sus vidas, encuentren maneras de apropiarse del contenido y del lenguaje de los textos e incorporarlos a su cotidianidad.

Las actividades de mediación se construyen sobre metodologías basadas en la oralidad, en la escritura, en las relaciones entre la palabra y el cuerpo, en la lectura silenciosa o en voz alta. Se debe tener claro que cada obra debe mediarse de acuerdo con sus especificidades. Un método exitoso para un texto puede resultar inapropiado en el caso de otros. El mediador o mediadora tiene que extraer toda la información posible de sus lectores y lectoras, de los contextos sociales y del material escrito sobre el que va a trabajarse. También es crucial prestar atención a los efectos del texto sobre el ánimo de los grupos lectores, y modificar la mediación en base a los cambios que se presenten.

En síntesis, el propósito central de la mediación es sacar el máximo provecho de las tres etapas del proceso (antes, durante y después de la lectura), de modo que cada lector o lectora incorpore los textos a su experiencia, se apropie de ellos y logre utilizarlos como herramientas que faciliten la expresión de sus opiniones, sensaciones, percepciones, emociones y conocimientos.

Con base en estos principios y articulado a partir de estas líneas de acción, el Programa “Yo leo” se divide en cinco proyectos direccionados a fortalecer el comportamiento lector en diferentes sectores de la comunidad educativa: la Fiesta de la lectura, el concurso y la colección Nuestras propias historias, el Plan lector institucional, la Formación de mediadores de lectura y la Red nacional de bibliotecas escolares.