Programa de Inducción

Programa de Inducción para auditores y asesores educativos

La Subsecretaría de Desarrollo Profesional y la Subsecretaría de Apoyo y Seguimiento a la Gestión Educativa se encuentran diseñando un Programa de Inducción para los nuevos roles de asesores y auditores educativos que la Ley Orgánica de Educación Intercultural estableció en su artículo 114. Ambas figuras forman parte del Sistema de Apoyo y Seguimiento a la Gestión Educativa.

¿Por qué nuevos roles de apoyo y seguimiento?

Tradicionalmente, la supervisión de los sistemas educativos, a nivel mundial, se ha encargado de asegurar la aplicación de leyes, reglamentos y normativas educativas. En la medida en que la educación se masificó, la supervisión tuvo un rol clave al momento de garantizar que la oferta se organizara de la misma manera, independientemente de las diferencias locales; es decir, que se ofertara una educación con la misma estructura de número de grados por niveles, los mismos contenidos de aprendizaje por grado, el mismo tipo de cronograma de actividades escolares anuales, las mismas fechas de inicio y término del año escolar, el mismo tipo de distribución de responsabilidades entre el personal de la institución, etc. Esto colocó a la supervisión como proveedora de disposiciones y como figura dirimente ante problemas en estas áreas. Además, debido a que los sistemas educativos, en sus inicios, reclutaban a personas sin formación específica en docencia para que ejercieran como maestros, la supervisión debía asegurar la incorporación de saberes y prácticas pedagógicas en los docentes. La supervisión, cuando ejerció esta función, demostró cómo enseñar y corrigió públicamente fallas del desempeño docente. Todo esto tuvo un doble efecto: por un lado, disminuyó la responsabilidad y la capacidad de los directivos de centros como garantes de la calidad pedagógica de sus docentes, como aseguradores de la aplicación de los grandes marcos legales y de las reformas educativas, y como mediadores y autoridades que decidían en situaciones de conflicto; y por otro, restringió el rol de la supervisión a tareas administrativas y legales.

¿Cuáles son los nuevos roles de apoyo y seguimiento?

Ante los nuevos desafíos que suponen todas las reformas que está realizando el Ministerio de Educación, se ha planteado la necesidad de construir un sistema de apoyo y de seguimiento que sea más cercano a los centros, que los ayude a mejorar su actual desempeño institucional y que les permita obtener resultados significativos en los aprendizajes de sus estudiantes. Este nuevo sistema de apoyo y seguimiento tiene entre sus actores a:

Directivos de centros: son quienes realizan diagnóstico, intervención y apoyo de primera línea en sus instituciones, para asegurar la calidad de los aprendizajes y de la gestión institucional.

Mentores: son docentes en función, con excelente desempeño profesional, que liberan horas de docencia para realizar funciones de formación a docentes nuevos o a aquellos en ejercicio, a fin de ayudarlos a fortalecer sus habilidades pedagógicas.

Asesores educativos: tienen como función principal dar asesoramiento al equipo directivo. Asimismo, buscan favorecer el aprendizaje institucional mediante el auspicio de espacios de reflexión para la toma de decisiones que permitan cumplir con el proyecto institucional. Parte de sus objetivos es promover la capacidad de los directivos para delegar, decidir y actuar colegiadamente en sus instituciones, así como desarrollar un trabajo colaborativo, de consulta y de crecimiento compartido entre los directivos y docentes de los circuitos. También es su responsabilidad auspiciar procesos formativos formales que ayuden al crecimiento del personal en sus diversas funciones, identificar e impulsar la innovación pedagógica en el sistema educativo, y promocionar proyectos de mejoramiento de la comunidad.

Auditores educativos: tienen como función principal proveer a las autoridades y al sistema educativo de información concreta –luego de la evaluación externa e independiente– acerca de la calidad y los niveles de logro alcanzados por las instituciones. El informe de Auditoría publicado como producto de ello proporciona a los padres, a la institución educativa y a la comunidad más amplia, datos sobre la calidad de la educación en los centros. Los hallazgos del equipo de auditores constituyen un soporte y una ayuda para que la institución gestione su mejora, desarrollo y transformación.

¿En qué consiste el Programa de Inducción para asesores y auditores educativos?

El Programa de Inducción ofrece una capacitación propedéutica basada en un modelo de formación que articula reflexión-acción-teoría como fundamento para favorecer el cambio profundo de concepciones y prácticas que el nuevo sistema exige. El objetivo principal es lograr que los supervisores, actualmente en ejercicio, comprendan la naturaleza del Sistema de Apoyo y Seguimiento a la Gestión Educativa, y los cambios fundamentales en los roles de acompañamiento y control a las unidades educativas que este modelo propone a partir del desdoblamiento de las funciones en asesoría y auditoría.

Otro objetivo es que los actuales supervisores opten por uno de los dos procesos formativos (el de auditores o el de asesores) para que incorporen los desempeños esperados en estos nuevos roles y evidencien su capacidad para desplegar estas nuevas funciones en terreno.

La primera parte del programa, denominada “inducción”, es común a todos los aspirantes a asesores y auditores, y tiene una duración de aproximadamente 26 semanas en que se alternan 5 jornadas formativas de una semana cada una (seminarios cooperativos), seguidas de períodos de 4 semanas de trabajo en terreno (en su área habitual de trabajo). Durante estas jornadas se implementan las nuevas prácticas de asesoría-auditoría en combinación con procesos de profundización de temas trabajados en el seminario cooperativo.

Posteriormente, con una estructura similar, se hará la formación específica y separada para auditores y asesores.

Quienes participen en el programa deberán aprobar todos los tramos, para luego ejercer el rol (ya sea de asesor o de auditor). Eso supone un proceso evaluativo continuo del desempeño de los participantes en el programa.